¿Qué tiene de especial La Cartuja Baja? Pues todo… Imaginaos que llegáis a vivir, con mucha más gente, a un monasterio deshabitado que hay que adaptarlo para la vida cotidiana.
Ese conjunto dio lugar a un barrio único, pues las galerías de los antiguos claustros se han convertido en unas calles muy especiales (con arcos, los arranques de las bóvedas…); el claustro grande, en el que se enterraba a los monjes cartujos, es hoy un parque rodeado de zonas verdes y equipamientos; la Hospedería del Cardenal, donde se alojaron personajes insignes, fue un restaurante con una bodega impresionante; pequeñas puertas y pasajes medio escondidos dan paso a un claustro donde el tiempo se ha detenido; el refectorio, antiguo comedor de los monjes cartujos, convertido en un impresionante teatro… en fin, una sorpresa detrás de otra.