Desde antaño, el extenso territorio fragatino ha estado poblado. La Edad de Bronce y l a Edad de Hierro han dejado sus huellas, pero también los Íberos, asentados en la cima de un cerro cercano al río, en lo que conocemos como “El Pilaret”.
Estos dieron paso a los romanos, gente con espíritu viajero y comercial, pero también agrícola, que se asentó en tierra fértil, a orillas del río, para crear una fantástica villa, decorada con pavimentos de mosaico y esculturas de mármol, a la que se le dio el nombre de Villa Fortunatus.
No fue hasta el siglo VIII cuando la ciudad de Fraga, en el lugar en el que hoy la encontramos, vio la luz. La dominación musulmana fue la que levantó esta nueva ciudad, con sus calles tortuosas, empinadas y laberínticas, repletas de lugares mágicos a la vez que misteriosos.
La primera semilla de la historia de Fraga se ha visto enriquecida con el paso del tiempo, dando así lugar a una ciudad que combina el regusto musulmán en su estructura con la fuerza de la reconquista.